Sexta-feira, 10 de Julho de 2009

Manifesto de San Miguel


Manifiesto de San Miguel

A Dios le agradó hacerse amar,y cuando éramos sus enemigosnos amó de tal modo que nos envió a su hijo único;nos lo dio:
para ser el atractivo que nos gane al amor divino,
el modelo que nos señale las reglas del amor
y el medio de alcanzar el amor divino:

El Hijo de Dios se Hizo Carne
Cuando entró en el mundo animado por el Espíritu de su Padre, se entregó a sus designios sobre El, tomó el lugar de todas las víctimas diciendo:"No quisiste sacrificios ni oblación, pero me formaste un cuerpo..."entonces dije: "Aquí Estoy, Oh Dios, para cumplir tu voluntad."
Inició su carrera con ese gesto magnífico que no interrumpió jamás. Desde entonces quedó siempre en estado de víctima, anonadado ante Dios, no haciendo nada por si mismo, obrando siempre por el espíritu de Dios, constantemente abandonado a las órdenes de Dios para sufrir y hacer cuanto El dispusiera: Se anonadó a si mismo, hecho obediente hasta la muerte,y muerte de cruz.
Así nos ha amado Dios, así Jesucristo, nuestro Señor y creador se convirtió
en atractivo inefable para el corazón,
en perfecto modelo
y auxilio soberano.

Sin embargo los hombres están como témpanos ante Dios.
Y entre los mismo sacerdotes,
hay tan pocos que digan, a ejemplo del divino Maestro:"Aquí Estoy... Sí, Padre."
Ante este prodigioso espectáculo,los sacerdotes de Betharram
se han sentido arrastrados a entregarse por entero,
mediante los votos, a la imitación de Jesucristo anonadado y obediente,y a la tarea de lograr para los demás una dicha semejante;bajo la protección de María,
la bien dispuesta para todo lo que Dios quería
y la siempre sumisa a todo lo que Dios hacía.


Retiro de Silêncio de Jóvens
Diócesis Lomas de Zamorra

Terça-feira, 30 de Junho de 2009

Solenidade de Sao Pedro e Sao Paulo. Fragmento de S.S Benedito XVI.

Fragmento de una homilia de S.S. Benedicto XVI




"Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16, 18). ¿Qué es lo que dice propiamente el Señor a Pedro con estas palabras? ¿Qué promesa le hace con ellas y qué tarea le encomienda? Y ¿qué nos dice a nosotros, al Obispo de Roma, que ocupa la cátedra de Pedro, y a la Iglesia de hoy?

Si queremos comprender el significado de las palabras de Jesús, debemos recordar que los evangelios nos relatan tres situaciones diversas en las que el Señor, cada vez de un modo particular, encomienda a Pedro la tarea que deberá realizar. Se trata siempre de la misma tarea, pero las diversas situaciones e imágenes que usa nos ilustran claramente qué es lo que quería y quiere el Señor.

En el evangelio de san Mateo, que acabamos de escuchar, Pedro confiesa su fe en Jesús, reconociéndolo como Mesías e Hijo de Dios. Por ello el Señor le encarga su tarea particular mediante tres imágenes: la de la roca, que se convierte en cimiento o piedra angular, la de las llaves y la de atar y desatar. En este momento no quiero volver a interpretar estas tres imágenes que la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha explicado siempre de nuevo; más bien, quisiera llamar la atención sobre el lugar geográfico y sobre el contexto cronológico de estas palabras.

La promesa tiene lugar junto a las fuentes del Jordán, en la frontera de Judea, en el confín con el mundo pagano. El momento de la promesa marca un viraje decisivo en el camino de Jesús: ahora el Señor se encamina hacia Jerusalén y, por primera vez, dice a los discípulos que este camino hacia la ciudad santa es el camino que lleva a la cruz: "Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día" (Mt 16, 21).

Ambas cosas van juntas y determinan el lugar interior del Primado, más aún, de la Iglesia en general: el Señor está continuamente en camino hacia la cruz, hacia la humillación del siervo de Dios que sufre y muere, pero al mismo tiempo siempre está también en camino hacia la amplitud del mundo, en la que él nos precede como Resucitado, para que en el mundo resplandezca la luz de su palabra y la presencia de su amor; está en camino para que mediante él, Cristo crucificado y resucitado, llegue al mundo Dios mismo. En este sentido, Pedro, en su primera Carta, asumiendo esos dos aspectos, se define "testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que está para manifestarse" (1 P 5, 1).

Para la Iglesia el Viernes santo y la Pascua están siempre unidos; la Iglesia es siempre el grano de mostaza y el árbol en cuyas ramas anidan las aves del cielo. La Iglesia, y en ella Cristo, sufre también hoy.En ella Cristo sigue siendo escarnecido y golpeado siempre de nuevo; siempre de nuevo se sigue intentando arrojarlo fuera del mundo. Siempre de nuevo la pequeña barca de la Iglesia es sacudida por el viento de las ideologías, que con sus aguas penetran en ella y parecen condenarla a hundirse. Sin embargo, precisamente en la Iglesia que sufre Cristo sale victorioso.

A pesar de todo, la fe en él se fortalece siempre de nuevo. También hoy el Señor manda a las aguas y actúa como Señor de los elementos. Permanece en su barca, en la navecilla de la Iglesia. De igual modo, también en el ministerio de Pedro se manifiesta, por una parte, la debilidad propia del hombre, pero a la vez también la fuerza de Dios: el Señor manifiesta su fuerza precisamente en la debilidad de los hombres, demostrando que él es quien construye su Iglesia mediante hombres débiles. Veamos ahora el evangelio según san Lucas, que nos narra cómo el Señor, durante la última Cena, encomienda nuevamente una tarea especial a Pedro (cf. Lc 22, 31-33).

Esta vez las palabras que Jesús dirige a Simón se encuentran inmediatamente después de la institución de la santísima Eucaristía. El Señor acaba de entregarse a los suyos, bajo las especies del pan y el vino. Podemos ver en la institución de la Eucaristía el auténtico acto de fundación de la Iglesia. A través de la Eucaristía el Señor no sólo se entrega a sí mismo a los suyos, sino que también les da la realidad de una nueva comunión entre sí que se prolonga a lo largo de los tiempos "hasta que vuelva" (cf. 1 Co 11, 26).

Mediante la Eucaristía los discípulos se transformaran en su casa viva que, a lo largo de la historia, crece como el nuevo templo vivo de Dios en este mundo. Así, Jesús, inmediatamente después de la institución del Sacramento, habla de lo que significa ser discípulos, el "ministerio", en la nueva comunidad: dice que es un compromiso de servicio, del mismo modo que él está en medio de ellos como quien sirve. Y entonces se dirige a Pedro. Dice que Satanás ha pedido cribar a los discípulos como trigo.

Esto alude al pasaje del libro de Job, en el que Satanás pide a Dios permiso para golpear a Job. De esta forma, el diablo, el calumniador de Dios y de los hombres, quiere probar que no existe una religiosidad auténtica, sino que en el hombre todo mira siempre y sólo a la utilidad. En el caso de Job Dios concede a Satanás la libertad que había solicitado, precisamente para poder defender de este modo a su criatura, el hombre, y a sí mismo.

Lo mismo sucede con los discípulos de Jesús, en todos los tiempos. Dios da a Satanás cierta libertad. A nosotros muchas veces nos parece que Dios deja demasiada libertad a Satanás; que le concede la facultad de golpearnos de un modo demasiado terrible; y que esto supera nuestras fuerzas y nos oprime demasiado. Siempre de nuevo gritaremos a Dios: ¡Mira la miseria de tus discípulos! ¡Protégenos! Por eso Jesús añade: "Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca" (Lc 22, 32). La oración de Jesús es el límite puesto al poder del maligno. La oración de Jesús es la protección de la Iglesia.

Podemos recurrir a esta protección, acogernos a ella y estar seguros de ella. Pero, como dice el evangelio, Jesús ora de un modo particular por Pedro: "para que tu fe no desfallezca". Esta oración de Jesús es a la vez promesa y tarea. La oración de Jesús salvaguarda la fe de Pedro, la fe que confesó en Cesarea de Filipo: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16). La tarea de Pedro consiste precisamente en no dejar que esa fe enmudezca nunca, en fortalecerla siempre de nuevo, ante la cruz y ante todas las contradicciones del mundo, hasta que el Señor vuelva.

Por eso el Señor no ruega sólo por la fe personal de Pedro, sino también por su fe como servicio a los demás. Y esto es exactamente lo que quiere decir con las palabras: "Y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos" (Lc 22, 32). "Tú, una vez convertido": estas palabras constituyen a la vez una profecía y una promesa. Profetizan la debilidad de Simón que, ante una sierva y un siervo, negará conocer a Jesús. A través de esta caída, Pedro, y con él la Iglesia de todos los tiempos, debe aprender que la propia fuerza no basta por sí misma para edificar y guiar a la Iglesia del Señor.

Nadie puede lograrlo con sus solas fuerzas. Aunque Pedro parece capaz y valiente, fracasa ya en el primer momento de la prueba. "Tú, una vez convertido". El Señor le predice su caída, pero le promete también la conversión: "el Señor se volvió y miró a Pedro..." (Lc 22, 61). La mirada de Jesús obra la transformación y es la salvación de Pedro. Él, "saliendo, rompió a llorar amargamente" (Lc 22, 62).

Queremos implorar siempre de nuevo esta mirada salvadora de Jesús: por todos los que desempeñan una responsabilidad en la Iglesia; por todos los que sufren las confusiones de este tiempo; por los grandes y los pequeños: Señor, míranos siempre de nuevo y así levántanos de todas nuestras caídas y tómanos en tus manos amorosas. El Señor encomienda a Pedro la tarea de confirmar a sus hermanos con la promesa de su oración. El encargo de Pedro se apoya en la oración de Jesús. Esto es lo que le da la seguridad de perseverar a través de todas las miserias humanas. Y el Señor le encomienda esta tarea en el contexto de la Cena, en conexión con el don de la santísima Eucaristía.

En su realidad íntima, la Iglesia, fundada en el sacramento de la Eucaristía, es comunidad eucarística y así comunión en el Cuerpo del Señor. La tarea de Pedro consiste en presidir esta comunión universal, en mantenerla presente en el mundo como unidad también visible. Como dice san Ignacio de Antioquía, él, juntamente con toda la Iglesia de Roma, debe presidir la caridad, la comunidad del amor que proviene de Cristo y que supera siempre de nuevo los límites de lo privado para llevar el amor de Cristo hasta los confines de la tierra. La tercera referencia al Primado se encuentra en el evangelio de san Juan (Jn 21, 15-19).

El Señor ha resucitado y, como Resucitado, encomienda a Pedro su rebaño. También aquí se compenetran mutuamente la cruz y la resurrección. Jesús predice a Pedro que su camino se dirigirá hacia la cruz. En esta basílica, erigida sobre la tumba de Pedro, una tumba de pobres, vemos que el Señor precisamente así, a través de la cruz, vence siempre. No ejerce su poder como suele hacerse en este mundo. Es el poder del bien, de la verdad y del amor, que es más fuerte que la muerte. Sí, como vemos, su promesa es verdadera: los poderes de la muerte, las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia que él ha edificado sobre Pedro (cf. Mt 16, 18) y que él, precisamente de este modo, sigue edificando personalmente.

En esta solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo, me dirijo de modo especial a vosotros, queridos arzobispos metropolitanos, que habéis venido de numerosos países del mundo para recibir el palio de manos del Sucesor de Pedro. Os saludo cordialmente a vosotros y a las personas que os acompañan. Saludo, asimismo, con particular alegría a la delegación del Patriarcado ecuménico presidida por su eminencia Ioannis Zizioulas, metropolita de Pérgamo, presidente de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre católicos y ortodoxos.

Expreso mi agradecimiento al Patriarca Bartolomé I y al Santo Sínodo por este signo de fraternidad, que pone de manifiesto el deseo y el compromiso de progresar con más rapidez por el camino de la unidad plena que Cristo imploró para todos sus discípulos. Compartimos el ardiente deseo expresado un día por el Patriarca Atenágoras y el Papa Pablo VI: beber juntos del mismo cáliz y comer juntos el mismo Pan, que es el Señor mismo. En esta ocasión imploramos de nuevo que nos sea concedido pronto este don. Y damos gracias al Señor por encontrarnos unidos en la confesión que Pedro hizo en Cesarea de Filipo por todos los discípulos: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Esta confesión queremos llevarla juntos al mundo de hoy.Que nos ayude el Señor a ser, precisamente en este momento de nuestra historia, auténticos testigos de sus sufrimientos y partícipes de la gloria que está para manifestarse
Daniel
F.V.D.


"¡Adelante Siempre...!
Pequeño, Sumiso, Constante y Alegre"

San Miguel Garicoits

Sábado, 20 de Junho de 2009

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

«Corazón de Jesús, humilde como el corazón de un niño, librame del orgullo, enséñame la pequeñez de corazón y de espiritu que hace a uno digno del Reino de los Cielos...»
(Padre Augusto Etchecopar SCJ)

19 de Junio
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús
Que en esta solemnidad del Corazón Sagrado del Maestro podamos pedirle siempre imitar y poder sentir ese mismo amor que el siente por nosotros para con nuestros hermanos más proximos.
Pidamos siempre tener un corazón lleno de amor como el suyo.
Mucha Paz
Daniel

Comparto con ustedes un fragmento de una homilia del
Siervo de Dios Juan Pablo II

'...Nos introducimos hoy directamente en lo más íntimo del misterio del amor de Dios. En efecto, estamos participando de la solemnidad en honor del Sagrado Corazón de Jesús, que nos permite vivir y experimentar el amor que Dios tiene al hombre. «Pues tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3, 16). Dios ama al mundo y lo amará hasta el final. El Corazón del Hijo de Dios, traspasado en la cruz y abierto, testimonia de modo profundo y definitivo el amor de Dios.
Nos presentamos con el corazón conmovido y humildemente ante el gran misterio de Dios, que es amor.

La certeza de que Dios nos ama debería impulsar al amor a los hombres, a todos los hombres, sin excepción alguna y sin distinguir entre amigos y enemigos. El amor al hombre consiste en desear a cada uno el verdadero bien. Consiste también en la solicitud por garantizar ese bien y rechazar toda forma de mal e injusticia. Es preciso buscar siempre y con perseverancia los caminos de un justo desarrollo para todos, a fin de «hacer más humana la vida del hombre» (cf. Gaudium et spes, 38). Ojalá que abunden en nuestro país el amor y la justicia, produciendo cada día frutos en la vida de la sociedad. Sólo gracias a ellos esta tierra podrá llegar a ser una casa feliz. Sin un amor grande y auténtico no hay casa para el hombre. Aun logrando grandes éxitos en el campo del progreso material, sin él estaría condenado a una vida sin sentido
«El hombre es la única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma» (ib., 24). Ha sido llamado a participar en la vida de Dios; ha sido llamado a la plenitud de gracia y de verdad. La grandeza, el valor y la dignidad de su humanidad los encuentra precisamente en esa vocación.
Dios, que es amor, sea la luz de vuestra vida hoy y en el futuro. Sea la luz para toda nuestra patria. Construid un porvenir digno del hombre y de su vocación.
Os encomiendo a todos vosotros, a vuestras familias y vuestros problemas a María santísima, venerada en muchos santuarios de esta diócesis y en toda Silesia. Que ella nos enseñe el amor a Dios y al hombre, como lo practicó en su vida....'

A todos os deseo: «Dios os sea propicio».

Juan Pablo II
VIAJE APOSTÓLICO A POLONIASolemnidad del SAGRADO CORAZÓN
Gliwice, 15 de junio de 1999

Daniel
F.V.D.

"¡Adelante Siempre...!
Pequeño, Sumiso, Constante y Alegre"

San Miguel Garicoits

Quinta-feira, 11 de Junho de 2009

I El Carisma de la Familia Betharramita.


I El Carisma de la Familia de Bétharram.


"Este corazón abierto proclama de donde salimos, a quiem tenemos que atribuir todo, referir todo y sobre qué fundamento tenemos que afirmarnos sin cesar para elevarnos más".


(Carta del P. Etchecopar al P. Magendie, desde Belén del 12 de Diciembre de 1892).
Regla de Vida p.9 - Constituciones y Estatutos.

Sexta-feira, 15 de Maio de 2009

Solemnidad de San Miguel Garicoïts.



14 DE MAYO

SOLEMNIDAD DE SAN MIGUEL GARICOITS



«¡Padre, aquí estoy!» Ése es el grito que desbordaba del corazón de San Miguel Garicoits: «Dios es Padre – decía –, hay que entregarse por completo a su amor, hay que contestarle: «¡Aquí estoy!», y Él levantará al momento a su hijo de la cuna de la miseria y le prodigará todos sus abrazos».

El «santo de Betharram» no olvida ningún detalle de la Verdad revelada. Conoce la inmensidad de la misericordia de Dios para quienes consienten en recibirla. En cierta ocasión dijo: «Si un buen día, de camino entre Betharram e Igon, me encontrara en peligro de muerte y me viera cargado de pecados mortales, sin auxilio y sin confesor, me arrojaría en brazos de la misericordia de Dios y me sentiría en muy buena situación».

Uno de sus religiosos escribe lo siguiente acerca de él: «Estaba tan seguro y convencido de la bondad de Dios como de la miseria del hombre, y para él era menos comprensible el sentimiento de desconfianza hacia Dios que la presencia de orgullo en el corazón del hombre». Miguel Garicoits obtenía su dulzura de la contemplación de Jesús: «¿Qué nos predica Nuestro Señor? Siempre ternura: en la Encarnación, en la Santa Infancia, en la Pasión, en el Sagrado Corazón, en toda su persona interior y exterior, en sus palabras, en sus miradas...

MUCHA PAZ!

P.Daniel R. Martin s.c.j

F.V.D.



Sexta-feira, 8 de Maio de 2009

Montagens





Domingo, 3 de Maio de 2009

La Juventud Betharramita, un Campamento Volante






Padre Gaspar Fernández Pérez, (Adrogué, 1987)




JOVEN BETHARRAMITA
,
no te sientas... una pasión inútil
ni una náusea
ni un condenado a ser libreno te sientas... un superhombre
ni una líbido reprimida que necesita expresarse
ni una pieza del engranaje productivo
ni una estructura celular al servicio del bien común
ni una desnuda inmaterialidad de pensamientoNo eres ni ángel ni bestia.


JOVEN BETHARRAMITA,
Eres hombre;Varón o mujer, eres persona,
espíritu encarnado,
encarnado, no encarcelado.Toda tu identidad
tu conciencia,
el Sagrario de tu conciencia,
se concreta en tu cuerpo, se limita en tu cuerpo,
se expresa en tu cuerpo, se relaciona desde tu cuerpo,
se encuentra a través de tu cuerpo.


JOVEN BETHARRAMITA,
eres espíritu encarnado.
con tu carne, con tu cuerpo,
el Sagrario de tu conciencia,
se abre a la relación, al don, a la aceptación,
se abre al encuentro.


JOVEN BETHARRAMITA,
con tu carne, con tu cuerpo,
te encuentras con las cosas,
y por la actividad,
por el trabajo,
las transformas, las humanizas, las consagras,
haciéndote su dueño, su señor.
Te encuentras con los otros,
con los hombres y mujeres
y vas creando lazos de,
amistad, noviazgo, comunidad, familia,
gremio, barrio, grupo, fraternidad,
comunión, sociedad, Iglesia,
y te haces hermano, fraterno.
Te encuentras con Dios,
Sí, también te encuentras con Dios
Te encuentras por medio de tu carne, de tu cuerpo.Pues para entrar en comunión contigo, se hizo hombre se hizo pan se hizo alimento...Para que puedas experimentar tu filiación, hijo del Padre, y hermano de su Verbo.


JOVEN BETHARRAMITA,
Abre de par en par tu Nuevo Testamento.
No te canses de admirar el prodigioso espectáculo,
de contemplar este grandioso misterio:
El Verbo, Su Palabra, se hizo carne.
El Hijo de Dios Padre, Jesús el Nazareno.
Y enÉl, Jesús de Nazaret,
el hijo de María, hijo del Carpintero,
tiene que ver, tocar,
el Dios vivo y eterno
que se acercó a nosotros, que es Emanuel,
que se hizo hermano nuestro.


JOVEN BETHARRAMITA,
En el hombre Jesús se te hace manifiesto el Hijo de Dios vivo
que no tiene proyectos personales,
que acepta como suyos los proyectos de su Padre;
que no tiene rostro propio, su rostro es el del Padre;
que no tiene palabra propia, su palabra es la del Padre.En el hombre Jesús se te hace manifiesta: la solidaridad de Dios con la causa del hombre,
el amor de Dios, expresado en nuestros gestos:
de ternura, de lástima,
de compasión sin desprecio.La Palabra hecha vida
que no sólo se escucha con la oreja,
que se vive y se experimenta con el cuerpo.El Buen Samaritano,
que se compadece,
se acerca a ti que estás apaleado y fuera del camino,
que establece comunión de hecho:
perdonando tu pecado,
echando aceite y vino en tus heridas,
heridas: llagas de muerte y de fracaso eterno.En el hombre Jesús,
en su hacer, en su crecer,
en su creer y predicar,
en su rezar y en su sufrir,
en su morir y en su resucitar,
tienes que descubrir al Dios todo bondad.Así lo dice SAN MIGUEL GARICOÏTS


escucha JOVEN BETHARRAMITA
(está atento)Ese Jesús de Nazaret,
“Es lo que contemplamos sobre todo,
cuando Dios, como una madre,
que se rebaja a la altura de su hijo;
ve el corazón del hombre,
y al hombre entero que se ha hecho carne,
y se rebaja hasta el barro de nuestra carne
y se hace carne como él
para levantar al hombre hasta Dios.El Verbo se hizo carne.
Si Dios ha querido comportarse así con nosotros
es por un efecto admirable de su bondad.
ha querido hacerse servir no por esclavos,
sino por personas llenas de afectividad,
por hijos predilectos”.
(San Migue Garicoïts, “Père, me voici” pgs. 43-44)

JOVEN BETHARRAMITA,
El Verbo se hizo carne, y acampó entre nosotros.
Clavó su carpa acá y allá
en Judea, en Galilea, en Samaría, en Nazaret,
en Cafarnaúm, en Jerusalén...
nunca en un punto fijo, porque la seguridades
sólo fueron tentaciones para Jesús,
“el hombre que no tenía donde reclinar su cabeza” (Lc 9,58)
Su Carpa, siempre móvil,
hacia su presencia cercana del más pobre,
lo hacía solidario
del pecador, del dejado de lado
del hombre o la mujer que están abandonados,
de la Samaritana, de Leví, del ciego,
del leproso, del rengo, del paralítico, del endemoniado,
de Zaqueo, el publicano,
de Pedro, de la adúltera...


JOVEN BETHARRAMITA,
Jesús de Nazaret,
con un “Aquí estoy” dinámico, desde la concepción hasta la muerte,
estuvo disponible,
corría con su carpa,
y plantaba su carpa,
entre los pecadores que esperaban el Bautismo (Lc 13,21-22)
entre los publicanos, cuya mesa compartía (Mc 2,13-17)
entre los enfermos, amenazados de muerte (Mc 1, 32-34)
entre los malhechores (Lc 22,37)
murió entre dos ladrones. (Lc 23, 32-43).
Sin tener el pecado, asumió nuestra suerte:
Se encarnó hasta las últimas consecuencias:
la pasión, la cruz, la muerte.
Soportó la mayor injusticia:
el Santo, condenado como el mayor delincuente.
Se encarnó hasta tocar fondo,
hasta morder la tierra,
y allí nos encontró, donde, degenerados,
alejados del Padre, nuestro fin era la muerte.
y desde lo más hondo,
descendió a los infiernos,
nos liberó
nos puso en proceso de vida, de salvación;
de verdad, de libertad, de amor
en proceso de comunión
con Dios y con los hombres.


JOVEN BETHARRAMITA,
Jesús de Nazaret, la Palabra hecha carne,
su presencia, su persona,
su carpa, busca crear lazos,
construir solidaridad,
sellar alianza,
realizar Comunión.

JOVEN BETHARRAMITA,
Jesús de Nazaret, es la Carpa del Encuentro,
el lugar del Encuentro.En Jesús, en la persona de Jesús,
en el cuerpo de Jesús,
en la carpa de Jesús,
el hombre pecador se encuentra con su Dios,
que es ternura, compasión, misericordia,
se encuentra con un Dios,
que es corazón abierto, roto,
rasgado, traspasado.

JOVEN BETHARRAMITA,
Escucha, estate atento,
contempla, reza, ora, estate junto a Él,
porque aquí està el secreto para entender este misterio.Pero, no te resignes,
no te quedes tranquilo,
así, pasivo, quieto.EL VERBO SE HIZO CARNE,
y por hacerse carne, se hizo solidario de tí
y de todo ser humano.
y por hacerse carne, te incorporó a su cuerpo,
y hoy, dentro de su Iglesia,
prolongas, actualizas, haces real, viviente,
su “Aquí estoy” disponible,
su esfuerzo solidario
su acercamiento al hombre,
su compasión, su encuentro.


JOVEN BETHARRAMITA
Hoy eres tú quien tiene que encarnarse:Necesita tus pies para caminar con los hombres, necesita tus labios para anunciarles la alegría,
necesita tus ojos para mirar con compasión,
necesita tus brazos para abrazar a cada hermano,
necesita tu cuerpo, tu carpa, tu persona, para hacerse presente en medio de los hombres y de las cosas humanas. Necesita tus contariedades
tus luchas y tus cruces para seguir salvando.

JOVEN BETHARRAMITA,
No te quedes afuera.Hoy tienes que encarnarte:Hacer tuya la causa de los hombres,Hacer tuya la causa de los hombres, porque es la causa de Dios,
Como aprendiste de Cristo, tu Maestro.Hoy tienes que encarnarte,
Ser carpa, Ser un lugar de encuentro.
Carpa de encuentro,
donde con tu presencia en medio de los hombres,
de sus problemas,
angustias y temores,
de sus esperanzas y alegríasDios sea su compañero.Carpa de encuentro,
donde con tu ser,
con tu actuar,
con tu modo de tratar a las personas,
la ternura de Dios se haga manifiesta. Carpa de encuentro,
donde, admirados por tu manera de ser, los hombres
se pregunten: “Y éste, ¿por qué es así?. Carpa de encuentro,
donde, dando razón de tu esperanza, con suavidad y respeito,
tu respuesta anuncie
que Jesús de Nazaret
es el Hijo de Dios
que salva
y llena de sentido la vida.Carpa de encuentro,
donde los hombres, no sólo te encuentren a ti,
sino, que por ti, se encuentren con Jesús,
y con el Padre.


JOVEN BETHARRAMITA,
Hoy tienes que encarnarte.
déjate impulsar por el “Aquí estoy” del Verbo Encarnado.
estáte disponible para meterte,
para implicarte, para plantar tu carpa,
en el colegio, en la facultad, en la fábrica,
en la oficina, en el banco, en tu casa,
en la confitería, en el baile, en el gremio,
en el comité, en el club, en el barrio,
en el grupo juvenil, en la parroquia,
en la sociedad, en la Iglesia...
para transformarlas
humanizarlas o
cristianizarlas
para que no sirvan a los intereses de algunos
para que estén al servicio del hombre,
de cada persona,
como lo quiere El, como lo planeó,
como lo designó,
como lo pensó en “la verdad sobre el hombre”.


JOVEN BETHARRAMITA,
Hoy tienes que encarnarte Pero no puedes estar en todo.
No te olvides, encarnarse, es limitarse,
limitarse a estar donde Dios te quiere,
a “Practicar el amor que no tiene límites
en los límites de tu posición”(San Miguel Garicoïts)


JOVEN BETHARRAMITA,
El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros,
También tú tienes que encarnarte,
Que ser carpa,
Lugar, donde los hombres, los jóvenes,
Que viven hoy contigo,
Puedan reconocer a Dios
Y encontrarse con El. Tú tienes que ser carpa,
Carpa móvil, dinámica, disponible,
Y no puedes caer en las tentaciones
De la seguridad, de la comodidad,
De la instalación, de la satisfacción.
Tú tienes que ser carpa disponible
Y unida a otras carpas disponibles,
Hacer de la Juventud Betharramita un “Campamento Volante”
Como quería San Miguel Garicoïts.


JUVENTUD BETHARRAMITA,
“campamento volante,
que corre con soltura, con disponibilidad
a plantar sus carpas
donde haya hombres que todavía
no se han encontrado con Dios.


JUVENTUD BETHARRAMITA,
“Campamento Volante”
que no se instala,
que no se queda a que le agradezcan,
que, cuando fueron instrumentos del encuentro
no pierden tiempo,
que no miran para atrás para ver lo que hicieron
que no se detienen satisfechos de su Juventud Betharramita
o grupo de tal parroquia o colegio.Que traslada las carpas siempre hacia delante
Para servir de encuentro a los hermanos con Dios.


JUVENTUD BETHARRAMITA,
Hoy Cristo necesita “campamentos volantes”
Que con el impulso generoso del Verbo encarnado
Se hagan presentes en medio de los hombres
De los jóvenes más marginados.
Hay que plantar “campamentos volantes”
Entre los jóvenes que están tocando fondo
Entre los drogadictos, los homosexuales,
Los alcohólicos, los que no pueden estudiar,
Los que no tienen trabajo, los delincuentes,
Para que, sintiendo la solidaridad de la Juventud Betharramita,
Puedan ver, tocar, experimentar,
La compasión de Dios.


JUVENTUD BETHARRAMITA,
Tienen que ser hoy lugar de encuentro
“campamento volante”
disponible,
que no se ubica donde el capricho indica,
sino que corre con soltura
a plantarse donde indican los pastores:
-los sacerdotes
-los obispos
-el Papa Juan Pablo II
que tampoco está instalado
que también mueve su carpa
para llevar el Evangelio a todos.


JUVENTUD BETHARRAMITA,
“Campamento Volante”
Estáte atenta
Disponible a los llamados de la Iglesia, de sus pastores;
Porque a través de sus llamados
Nos llegan los llamados urgentes
De los hombres que tienen que encontrarse con Dios.


JUVENTUD BETHARRAMITA
En otro tiempo, Moisés se encontró con Yahvé en la carpa del Encuentro.
En el Evangelio, los hombres y mujeres ,
se encontraban con Dios, en la persona de Jesùs
que es el Verbo hecho Carne
que acampó entre nosotros. Hoy - Tú necesitas encontrarte con Jesús
en la Reconciliación
en la Eucaristía
en la Oraciónno olvides que sigue presente en cada sagrario
y que allí clavó su carpa. Hoy- Tú necesitas prepararte a la venida del Papa,
de Juan Pablo II a la Argentina,
tratando de arreglar tus carpas
de disponer tu campamento
para vivir en medio de los hombres
una espiritualidad de encarnaciòn
siendo “campamentos volantes”
lugares de encuentro con Dios
para los hombres
para los jóvenes de hoy,
para los más marginados.

Corazón de Jesús en clave garicoista


Corazón de Jesús formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre


Esta invocación ha de ser especialmente sagrada para los betharramitas. Es la más nuestra, la más saboreada de todas las invocaciones de las tradicionales letanías al Corazón de Jesús, porque nos hace volver a la fuente original de nuestra vocación.

Betharram nació en Nazaret, en el seno de la Virgen Madre, en el mismo momento en que el Verbo de Dios, al encarnarse, pronunció el Ecce Venio, el ‘Aquí estoy, vengo’ y se hizo el Corazón de Jesús. El Sagrado Corazón tal como San Miguel lo contempló, adoró, amó e imitó siempre.
El Corazón de Jesús de Betharram no es el corazón muerto y traspasado por la lanza, por más linda y preciosa que sea esta presentación, que pertenece también al tesoro de la Iglesia y, en ese sentido, nos viene bien a nosotros como a todos los cristianos.

El Corazón de Jesús propio de Betharram, es el corazón de Jesús nuevito, que desborda de vida, de gracia y de amor, desde el primer instante de su existencia, en el preciso momento en que, formado por el Espíritu Santo en el santuario del seno virginal, se ofrece a todos los designios de su Padre.

Por este acto de pura generosidad, asocia el Corazón de su santa Madre a su propia oblación y eleva el Ecce Arcilla, el ‘Aquí estoy, soy la servidora’ a la altura de su Ecce Venio.
Por este acto, se propone como modelo perfecto de todo aquel que quiera dedicarse a cumplir la voluntad divina. Es entonces cuando elabora el llamado lejano que dirige ya al futuro Betharram y pone el fundamento de nuestra vocación.

Hemos nacido de este Ecce Venio del Corazón de Jesús en el seno de la Virgen Madre: “ante este prodigioso espectáculo”, escribe San Miguel es el momento en que la Congregación nacía oficialmente en la Iglesia, “los sacerdotes de Betharram se han sentido impulsados a abnegarse para imitar a Jesús anonadado y obediente...” DS 41

Todos los betharramitas deben darse cita cada mañana en esta invocación.: “Cada día la palabra del Verbo encarnado: ‘Padre, aquí estoy’ , nos vuelve a poner frente a nuestra vocación y a nuestra misión en el Pueblo de Dios en camino hacia el Padre; felices así de vivir nuestra vocación y nuestra misión, testigos con nuestra vida de Jesucristo, motivo de nuestra felicidad, nos comprometemos “con todo nuestro ser, a procurar a los demás la misma felicidad (DS41) RV 11.

La oblación en el seno de la Virgen Madre nos adopta y congrega a todos. Ahí está el verdadero santuario en que el Corazón de Jesús constituyó su familia de Betharram y nos unió a todos con Él, con su Madre y entre nosotros.

Ante este espectáculo San Miguel se extasiaba en su corazón:
“¡Encarnación! El Niño Jesús diciendo a su Padre: ¡Aquí estoy, vengo! ¡Que sean uno! ¡Oh Padre eterno, mira a tu Hijo tan digno de Ti! ¡Mira una Comunidad semejante a tu Comunidad(del cielo): este Niño pequeño y su Madre son UNO, como Tú eres UNO. Manuscrito 969
De este acto del Corazón de Jesús se desprenden las disposiciones que van a caracterizar al auténtico betharramita:”

“Este niño pequeño dice ¡Aquí estoy! como la madre ¡Aquí está la servidora del Señor! Es la idéntica humildad, la idéntica caridad, la idéntica obediencia sin límites. Es el idéntico sentimiento, la felicidad en la idéntica entrega, en la idéntica vocación a la misma comunidad” M969.

De ahí derivan los otros Ecce Venio, los de Jesús que resuenan en todos sus otros misterios, y los de San Miguel, sembrados a lo largo y a lo ancho de sus escritos, porque los vivió durante toda su vida.
Ese es además el fundamento indisoluble de nuestra vida apoyada en el Corazón de Jesús y de nuestra piedad mariana. Gracias a su Madre, Jesús, desde la encarnación, viene a encontrarse con nosotros; también por medio de María tenemos que encontrarnos con Jesús.

La oración de M. Olier tan famosa como hermosa: “Oh Jesús que vives en María” que forma parte de la piedad sulpiciana, es muy inferior en contenido teológico a la oración del Ecce Venio, que compuso nuestro Santo Fundador.
En ella se expresa el alma betharramita y San Miguel la hacía recitar preferentemente en plural.

¡Aquí estamos, María!
Acéptanos y preséntanos a tu divino Hijo. Ave María

¡Aquí estamos, buen Jesús!
Acéptanos de manos de tu santa Madre
Y preséntanos a tu Padre. Alma de Cristo

¡Aquí estamos, Padre eterno!
Acéptanos de mano de tu Hijo predilecto.
Nos abandonamos a tu amor.
Sí, Dios mío, aquí estamos,
sin condiciones, ahora y para siempre.
Guiados por el impulso de tu Santo Espíritu,
y de nuestros superiores.
protegidos por Jesús y por María
por nuestros buenos ángeles
y por nuestros santos patronos. Padre nuestro.

Todo este tesoro se esconde en la segunda invocación de las letanías: Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre.

¡Oh Señora nuestra. modela nuestro corazón
de acuerdo al Corazón de tu Hijo!

P. Pedro Duvignau scj

Nef n. 89 junio 60

Jesús es el Hombre de la Pascua, es decir, de los Pasos.

Su Primer Paso es la ‘encarnación’: Dios se hace Hombre. Es la ‘primera locura’ de nuestro Dios. El Dios ‘creador’ se hace ‘creatura’.

Jesús: ‘Dios hecho Hombre’, el ‘Hombre-Dios’, por amor carga sobre sus espaldas toda la maldad de los hombres, que lo atan y lo aplastan en la Cruz. Por amor entrega lo mejor que tiene el hombre: Su Vida. Es la ‘segunda locura’ de Dios.
Por amor, como era Dios, vence la muerte física: Resucita. Vence la muerte del corazón del hombre: el pecado. Es Vencedor de la Maldad del hombre. Nosotros también con Jesús somos Vencedores del Mal, del Pecado.

Si aceptamos a Jesús y su Evangelio, si nos unimos íntimamente a Jesús Liberador, nosotros haremos Nuestro Paso. Seremos Hombres y Mujeres Nuevos, para vivir en el amor, en la verdad, en la justicia y la solidaridad, en toda clase de bien.

El Bautismo fue nuestra Primera Pascua. Hoy debemos seguir dando Pasos como cristianos adultos. Hoy el poder de Jesús Resucitado y Resucitador está a nuestra disposición en su Iglesia y en sus 7 sacramentos. Allí, Jesús te espera...
Serás un Hombre Nuevo
Serás una Mujer Nueva
Serás una Familia Nueva, una Comunidad Nueva
D R M

¡ FELIZ PASCUA 2009 CON JESÚS LIBERADOR !

les desea: comunidad de Sacerdotes del Corazón de Jesús de Betharram

Quinta-feira, 30 de Abril de 2009

Hacer silencio para la escucha

El silencio es el fruto de la soledad frecuentada. Como es el río al manantial El silencio es lo profundo del hombre Lo rnás profundo de la relación. El silencio es la última palabra, ‑la mejor palabra‑, del encuentro.

El silencio sólo es posible en un clima de amor. El silencio brota cuando el hombre se unifica, se pacifica, se armoniza. El silencio es la verdad en el hombre y el clima donde se hace la luz. El silencio se llama paz.

El silencio exige un ritmo de vaciamiento, de despojo, de desnudez. El hombre está lleno de ruidos. Silenciarse es vaciarse. Silenciarse es controlar la persona bui‑nana. Silenciarse es hacer plenitud en el ser. El silencio exige un llenarse. No tiene sentido el silencio por el silencio. Se hace silencio para aprender algo, para entrar en algo. Se hace silencio para crear capacidad de acogida, de espera, de búsqueda, de escucha. Se hace silencio para perder la orilla, soltar amarras y entrar en lo desconocido de la sorpresa, la admiración, el gozo, la contemplación. Se hace silencio para abandonarse.

El silencio es la puerta para entrar en el misterio, poner el pie en lo sagrado. El silencio pone al hombre atento, vigilante, despierto, entero, consciente, activo, presente. El silencio crea actitud de centinela. El silencio hace estremecerse al hombre y le abre a experiencias y mundos que se le escapan. El silencio hace que el hombre se capte a sí mismo que se sienta vivir, que se diga: "Yo", "existo", "so),".

El silencio hace al hombre salir de sí rnismo y entra¡‑ en el otro, en los otros, y descubrir el mundo que queda en el silencio, en el misterio en el otro. El otro es silencio profundo en quien se entra desde un silencio profundo. El silencio es cercanía, encuentro.

El silencio es el pie descalzo en la tierra llamada Dios. Porque el nuevo nombre de Dios es "Silencio". Dios se ha hecho silencio profundo en su Espíritu que habita el silencio más profundo del hombre En la zona más silenciosa del ser allí habita Dios. El silencio es el diálogo de enamorados es el clima de la unión, es el momento del éxtasis, es la pérdida del yo y la fuerza presente del tú. La oración es un camino hacia el silencio profundo. Desde la palabra, desde el pensamiento desde la ima gen desde el concepto, desde el sentimiento, desde... hasta la presencia amorosa de dos en el amor

La oración exige un clima de silencio. Porque la oración cristiana no se queda, en el silencio‑vacío sin más. La oración cristiana exige un silencio‑escucha. Se hace el silencio para la "gran audición" de Dios. La oración cuando entra en la gratuidad no tiene palabras: se hace vida. La palabra oída en el silencio tiene una resonancia diferente. La palabra escuchada en clirna de oración silenciosa sabe a voz‑palabra de Alguien que la ha pronunciado para el que escucha. Es una palabra para mí.

El silencio hace todo grande. El silencio agiganta las cosas. El silencio hace descubrir la armonía de la existencia y situar cada cosa en su sitio unida en el conjunto. El hombre silencioso es un hombre que crece hacia dentro. La noche es la hora del silencio. Jesús oraba de noche. La noche es tiempo para los enamorados. Los orantes buscaron el ritmo de orar en el silencio de la noche. Porque en la noche se queda el hombre solo, sin cosas, a la escucha de la Palabra o en la presencia del Otro.

Es un desafío hacer silencio. Desafío en un mundo lleno de palabras, lleno de ruidos. Un mundo chirriante de voces, de llamadas de reclamos, de publicidad. Es el hombre acosado por el ruido. Acosado para su dispersión. Acosado para ser dividido, derrotado. Es una aventura entrar en el silencio e ir adentrándose cada vez en niveles rnás profundos de silencio.

Desde un silencio ambiental, a un silencio corporal, pasando por un silencio afectivo y mental. Todo un desafío a enfrentarse con la persona que no es persona mientras sea ruidosa, mientras el ruido la dornine. Porque existe el hombre ruidoso y el hombre silencioso. Porque es preciso una ascesis de silenciamiento de la mente afectividad, cuerpo y anibiente para poder encontrarse en serio con uno mismo.

La mente ruidosa, llena de mil ideas encontradas, saturada de imágenes, conceptos, recuerdos y proyectos, todo ello como una computadora que acumula datos, pero que no los asimila, hacen del hombre de hoy un ser confuso.Una mente confusa crea desorientación, pérdida del sentido de la vida. Con una mente confusa es imposible

una opción, un compromiso arriesgado, una vida que se entregue sin miedos. La fidelidad no existe en mente confusa. Se es fiel cuando se ve claro. Silenciar la Mente es iluminarla callarla, vaciarla. Un control de la mente exige una vida ordenada, que sabe situarse en cada momento Sólo la verdad es camino de silenciamiento de la mente Y dentro de la verdad: la Palabra de Dios. Este es el camino cierto, en v i da de fe, de llegar a unificar la mente con la mentalidad de Jesús, hecha Buena Noticia. El Evangelio va centrando la mente, va dándole valores definitivos que hacen nervio en el mundo del pensar o intuir

Una afectividad ruidosa es un mundo afectivo agilado. Un mundo de sentimientos encontrados don angustia y miedo optimismo y tristeza, ansiedad y entrega, agresividad y perdón... funcionan a merced de las circunstancias. Una vida que funciona a nivel de sensaciones, de contactos de piel, de biología, es una vida superficial, llena de ruidos estridentes. Es preciso serenar la afectividad para que el ser del hombre pueda abrirse al Otro y a los otros con paz, bondad, gozo, esperanza.

Un cuerpo ruidoso crea en la persona tensiones rnusculares y nerviosas que perturban el funcionamiento sereno y armónico de la afectividad y la mente El control en el trabajo, el contacto con la naturaleza, el descanso adecuado, la soledad y silencio oportunos ayudan a crear armonfa en el cuerpo y efiiiiinar tensiones que provocan conflictos. Un control del rnundo de los sentidos, en el comer y beber y descansar, por ejemplo, ayudan a que el cuerpo sea realmente el espacio, el clima donde la vida de la persona encuentra expresión. Controlar el cuerpo es silenciarlo.

Un ambiente ruidoso crea al hombre que se mete en él una despersonalización, una masificación, una desidentificación. El ambiente de lugares de opresión, de pecado, son climas que agostan la persona hui‑nana. La dignidad de la persona exige espacios de libertad, de gracia, donde pueda vivir en su ser auténtico. El hombre silencioso, no huirá de] ruido de la sociedad, pero sabrá pasar por él u orillarlo, corno una necesidad de vivencia humana

El hombre silencioso es aquel que hace armonía de su persona. Aquel que unifica la mente la afectividad, el cuerpo y el ambiente. El hombre silencioso es un ser ilurninado, sereno, capaz de control y dorninio propio, pacífico, fraterno, personalizado, original y auténtico. Es transparente y sincero. El hombre silencioso es el hombre

El cristiano que se decide a orar en serio se encontrará con un mundo de ruidos en su interior que no imaginaba Al querer orar le "orarán" las voces, los ruidos que lleva dentro. Al querer orar descubrirá que es un ser disperso, descontrolado, sin fuerza que le cuesta concentrarse. La primera palabra a ese ruido en busca del silencio será asumir esa realidad e integrarla en su vida, en su oración. A medida que vaya siendo rnás él, a medida que vaya entrando en niveles más profundos de la persona, irá apareciendo el silencio. A medida que vaya entrando en clima de gratuidad, de paz, de Dios, se irá centrando. Es una experiencia profunda de conocimiento personal. En los ruidos está el hombre. Y en el silencio el hombre llega al hombre.

Un primer momento que impulse al hombre a entrar en el silencio es la necesidad de búsqueda. Desde e¡ silencio el hombre consigue llegar a algo. La búsqueda exige una actividad seria. La búsqueda exige constancia y permanencia hasta la llegada. Sólo el perseverante, el fiel, llega, en el esfuerzo, hasta el encuentro. En la búsqueda llegamos nosotros.

Un segundo momento de mayor penetración en el silencio es la actitud gratuita, inútil, no rentable, de la escucha. Es una actitud pasiva, pero mucho más activa que la búsqueda. El hombre que escucha es el hombre que ha salido de sí y comienza a existir. El cristiano que entra en la escucha ha puesto el pie en la otra orilla y ha perdido la orilla que traía en su búsqueda.

El silencio crea hombres para la escucha. El hombre que ora es un ser que se sumerge en ‑ silencio y se abre a la escucha de Dios que le comunica su Palabra, su voluntad, su ser. La escucha es la actI tud de silenciamiento, de vaciamiento para la acogida. Es la actitud de pobre que lo espera todo del Otro. La escucha es el fruto de un ser que crece en el silencio. Hacer silencio es, en cristiano, ponerse en actitud de acoger en el fóndo del corazón el "Abba" que el Espíritu de Jesús levanta y que en alas de oración le decirnos a Dios como hijos en el Hijo arnado.
Autor:

São Miguel Garicoïts

São Miguel Garicoïts
São Miguel Garicoits nasceu aos 15 de abril de 1797 em Ibarre, França. Seus pais, apesar de humildes, socorriam padres fugitivos do terror da Revolução Francesa. O pároco da vizinhança se encarregou da educação de Miguel e depois o recomendou ao bispo de Baiona. Dedicado e inteligente, foi estudar no Seminário de Dax, ordenando-se sacerdote em 1823 e dois anos depois se tornou professor de filosofia no Seminário Maior de Bétharram, nos Baixos Pirineus.
Miguel se tornou formador de novos padres. Preocupava-se com o clero que se mostrava despreparado e desorientado. Para mudar este quadro, teve a idéia de fundar um Instituto de sacerdotes que atuariam como colaboradores nas paróquias, nos colégios e nos seminários, dando suporte intelectual. O bispo não ficou muito animado com essa idéia, porém o autorizou a tentar. Assim, Miguel iniciou o seu projeto, procurando padres que estivessem dispostos à missão. Ele os educou e preparou, o que encorajou o novo bispo de Baiona a dar o seu apoio. Em 1841 o Instituto, que passou a se chamar Padres do Sagrado Coração de Jesus, recebia a aprovação diocesana.
Porém, uma doença seria o novo desafio que Miguel teria de enfrentar. Em 1853 adquiriu uma paralisia que o prenderia à cama. Foram nove anos de sofrimento. Padre Miguel morreu aos 14 de maio de 1863. Treze anos depois teve inicio o seu processo de canonização que terminou em 1947, quando foi proclamado Santo pelo Papa Pio XII.

Nossa Senhora do Belo Ramo.

Nossa Senhora do Belo Ramo.
Antes mesmo do descobrimento do Brasil, Nossa Senhora tinha um santuário no Sul da Franca, denominado BÉTHARRAM, vocábulo hebreu que significa "Belo Ramo". Era naquele tempo um dos mais famosos do País dos Francos. A tradição conta que a primitiva imagem teria sido encontrada num espinheiro ardente, que atraiu a atenção dos pastores.
O nome de Belo Ramo, no entanto, é justificado pela lenda de uma menina salva das águas. Colhendo flores nas encostas do rio Gave, ela escorregou e foi arrastada pela correnteza. Desesperada, pediu socorro a Nossa Senhora e imediatamente viu perto de sua mão um galho, com o auxílio do qual pôde chegar à margem, salvando-se. Para testemunhar sua gratidão a jovem mandou fazer um ramo de ouro, que colocou na mão de sua Protetora.

Oração...

Nossa Senhora do Belo Ramo, que salvastes das águas a incauta donzela arrastada pela torrente; socorrei solícita os fiéis que depositam toda a sua confiança aos pés de vossa imagem venerada. Assisti com o vosso poderoso amparo as almas que naufragam nos erros ou que se engolfam nas paixões; os jovens imploram a vossa proteção, os pais vos suplicam pelos seus filhos; ouvi Senhora, seus rogos angustiados. Sede a mãe vigilante dos pequeninos, a virtude dos moços, a força dos doentes e o consolo dos aflitos. A todos os que perigam em seu corpo ou em sua alma, estendei, Virgem Santa, o Ramo Salvador: Vosso Filho Jesus. Amém.

Colégio São Miguel!

Colégio São Miguel!
A sua Felicidade e o seu Futuro passam pr aqui!

72 Anos Dedicados à Educação - (1935-2007)
No ano de 1934, em Buenos Aires - Argentina, foi realizado o Congresso Eucarístico Internacional. Os participantes brasileiros foram hospedados no Colégio São José da Congregação Betharramita, inclusive, o Cardeal Dom Sebastião do Rio de Janeiro.
O Cardeal ficou muito impressionado com a obra educacional dos Betharramitas na Argentina e convidou a Congregação a fundar um Colégio similar em sua Arquidiocese no Rio de Janeiro.

A Congregação atendeu o convite e em 19 de março de 1935, desembarcava no Rio de Janeiro, o Padre João Batista Apetche, primeiro betharramita a pisar em solo brasileiro.
O Padre acostumado com o clima frio da Europa não suportou o calor carioca e estimulado pelas irmãs da Providência de Gap veio conhecer Passa-Quatro e como todos os que pisam em solo passaquatrense, foi seduzido pelo clima ameno, pelas belas paisagens e hospitalidade do povo. O saudoso padre decidiu construir a escola em Passa-Quatro e expandir a obra de São Miguel Garicoïts também no Brasil.

A Congregação Betharramita contou com o apoio do prefeito da época, Dr. Castro e seu sogro, o Deputado Arthur Tibúrcio, na transferência da área, na qual a Companhia da Estrada de Ferro estava construindo uma empresa, uma vez que a mesma havia sido transferida para a cidade de Cruzeiro-SP.
Foi contratado o Sr. Henri Sajous, o arquiteto da Igreja de Ibarre, terra natal de São Miguel Garicoïts, que se encontrava no Brasil há alguns anos, para adaptar a construção já existente no local, para um Colégio simples e bonito como gostam os betharramitas.

No dia 06/11/1936 chegam a Passa-Quatro os padres Francisco Darley e Dante Angelelli para auxiliarem o Padre João Batista Apetche e assim em 1937, o Colégio São Miguel abre suas portas e recebe os primeiros alunos, entre eles nosso estimado ex-aluno, José Newton de Castro, que até hoje colabora com o Colégio São Miguel, fazendo visita diária no horário do recreio ajudando a direção a manter a disciplina e o bom funcionamento da escola.

Resta lembrar também que o Padre Dante Angelelli, um dos fundadores do Colégio São Miguel, hoje com mais de 90 anos, vive na cidade de Brumadinho - MG, com uma saúde e lucidez de causar inveja.

A alegria de viver a obediência.

A alegria de viver a obediência.
La obediencia es presentada en la instrucción como una actitud fundamental del cristiano. En la vida religiosa todos tenemos que obedecer, también los superiores. Obedecer implica escuchar la Palabra de Dios, estar atentos a descubrir la voluntad de Dios en la vida de todos los días.

La obediencia de cada religioso y el servicio de los que tienen autoridad consiste en discernir, buscar y encontrar la voluntad de Dios, expresión de San Miguel. Es el objetivo que nos hemos propuesto al consagrar al Señor nuestra vida. Por eso el título del documento está sacado del salmo 26,8: Tu rostro buscaré, Señor.

Para salir de nuestras propias seguridades necesitamos fiarnos de alguien como Jesús que por su autoridad moral nos da confianza y seguridad como para poder decir… pero si tú lo dices, echaré las redes (Lc. 5, 5). Como Abraham: El Señor dijo a Abraham: Deja tu tierra…y ve al país que yo te mostraré. Abraham partió como el Señor se lo había ordenado.(Gn.12, 1 y 4).

LA PALABRA DEL PADRE GENERAL P. Gaspar Fernández Pérez,SCJ

A fé de maria alimentada no seu silêncio.

A fé de maria alimentada no seu silêncio.
En el nacimiento, María no habla, queda en silencio, mientras a su alrededor, todo es palabra: los Ángeles cantan, los pastores hablan, María está en silencio: “ella guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón” (Lc 2, 19).

Todos quedan pasmados, María interioriza: la fe de María aparece como una inteligencia espiritual, todavía en camino, una memoria abierta al futuro. La fe de María es una búsqueda silenciosa y no un poseer (Lc 1,29; 1,34; 2,19). María se deja interpelar por los pastores: los escucha como escuchará, más tarde, a aquel que se proclamará el Buen Pastor (Jn 10,4.14.16 y Lc 8,21).

María es nuestra educadora al silencio que tiene que “favorecer la unión habitual con Dios en la disponibilidad al Espíritu Santo”. Puede llegar a ser nuestra formadora como lo fue de su Hijo. María nos propone el silencio como pedagogía.

Laurent Bacho,SCJ

Santuário de Bétharram!

Nossa Senhora do Belo Ramo (Bétharram)

Nossa Senhora do Belo Ramo (Bétharram)
BÉTHARRAM é uma localidade dos Pirineus Franceses sita a 14 km de Lourdes à beira do mesmo rio Gave que passa diante da gruta.

Bétharram, ou BELO RAMO, foi cenário de acontecimentos que vem atraindo romeiros desde o século catorze, quando PASTORZINHOS DESCOBRIRAM, FULGINDO ENTRE SAMAMBAIAS, UMA IMAGEM DE NOSSA SENHORA COM O MENINO AO COLO.

A primeira orada alojada a custo no granito do morro ruiu em 1569. Reconstruída um tanto maior, ela foi incendiada pelos Calvinistas nas Guerras de Religião. À noite, um clarão irradiava de seus muros calcinados; a Imagem, porém, escondida para escapar ao fanatismo, não revelou até hoje o seu paradeiro.

Uma fonte continua jorrando junto à Capela na margem do Gave. Lavando-se nela, cegos recuperavam a vista, aleijados o uso dos membros e mulheres eram curadas de câncer mamilar. Pinturas antigas atestam a obtenção dessas graças.

Uma terceira Capela foi levantada por ocasião do restabelecimento da liberdade de culto; foi nela que o Bispo de Tarbes, Dom Leonardo de Trapes, entronizou uma nova imagem em solene procissão. Na mesma ocasião, foi levantado um Cruzeiro no alto do morro para simbolizar a reconquista de uma região que caira por um tempo na heresia.

Dois meses depois, em Setembro, aconteceu algo prodigioso. Cinco camaradas que limpavam o campo do outro lado do rio, forma surpreendidos por um vendaval descomunal que ao varrer o morro de Bétharram, abateu o Cruzeiro. Ao voltar a calmaria, A CRUZ SOERGUEU-SE POR SI MESMA CERCADA DE RESPLENDOR. Foi a partir daí que nasceu a Via Sacra de Bétharram.


Esse nome: BÉTHARRAM (Belo Ramo) teria surgido da lenda de uma mocinha arrastada pelas águas e salvapor um ramo providencial; fatos historiadores contam diversos salvamento como o de Pedro Lacases salvo 1621, de Tiago Lisandre a 16 de Junho de 628 ao agarrar-se a um ramo após a invocação de Nossa Senhora, de Pedro Lamote em 1637, do pequeno João Souborious em 1642... Uma estampa da época representa os milagres de Bétharram com esta legenda:

“PESSOAS CAIDAS NO GAVE FRENTE À CAPELA ONDE O RIO É MUITO FUNDO E SALVAS MILAGROSAMENTE APÓS TER IMPLORADO O SOCORRO DA VIRGEM”.

O Belo Ramo e tornou o símbolo da assistência da Mãe de Deus a quantos se encontram em situações difíceis.
A Capela atual data segunda metade do século dezessete. São Vicente de Paulo, convidado a aceitar a capelania, lamentou não ter Padres para tal ministério, pois a seu ver, Bétharram estava entre os principais centros de romaria da frança.
Uma primeira viaT Sacra de imagens artísticas em tamanho natural, foi inaugurada em 1720 e destruída pela sanha da Revolução Francesa. Salvaram-se apenas o Cristo da Flagelação e uma cabeça, em mármore de Nossa Senhora das Dores.

No século passado, São Miguel Garicoïts, Fundador dos Padres do Sagrado Coração de Jesus, de bétharram renovou as estações da via sacra, oito das quais – e por sinal as mais belas – se devem a o talento do escultor Alexandre Renoir, autor da Imagem atual de Nossa Senhora do Belo Ramo.

O Papa são Pio X ofertou as duas coroas de ouro cravejadas de pedrarias por ele escolhidas e que foram solenemente colocadas na cabeça da Mãe e do filho em 1912.

Revista Sim
Julho, Nº 63
2008